“Vanidad y vacío”
Los que nos hemos reído con Fernando Esteso y Andrés Pajares en «Yo hice a Roque III», recordamos cómo Pajares recordaba una y otra vez que le «había salvado la vida» a su amigo, cuando tenían siete años. Esa historia disparatada, es bastante real, cuando nos encontramos con personas que se pasan el día recordando sus momentos de «gloria», para no dar un palo al agua nunca más.
Algo así como vivir de las rentas en un proceso que llega a enfadar al resto, pues no deja de ser una forma de justificación de su desidia actual y su forma de entender el futuro.
Personas que viven de alardear para llenar huecos en sus vidas, buscando despertar una admiración que poco a poco se desvanece por su falta de acción. Personas que buscan fuera lo que no son capaces de encontrar dentro de si, ansiosos de un reconocimiento que nunca lograrán mirándose en un espejo.
Las personas que viven de su vanidad, de mostrar algo que nunca tendrá ni la más mínima esencia, es sin duda alguna una cáscara vacía, una fachada que antes o después caerá.
Quienes viven demasiado pendientes de dejar claro sus méritos tendrán que pagar un precio muy alto ya que se convertirán en esclavos de su propio disfraz.
Y sin duda la escritora Jane Austen, reflejó la cuestión en la siguiente frase: “El orgullo está relacionado con la opinión que tenemos de nosotros mismos; la vanidad, con lo que quisiéramos que los demás pensaran de nosotros.”
En suma, que no nos cuenten tanto y nos demuestren más.
Buen día amigas/os, ya estamos en marcha por nuestros sueños.